La serie de cómics «Blake y Mortimer» quizá acompañó vuestra infancia. Creada en 1946 por el dibujante belga Edgar Félix Pierre Jacobs (1904–1987), que también fue uno de los colaboradores de Hergé, narra las aventuras del capitán Francis Blake, antiguo piloto de la Royal Air Force, y del profesor Philip Mortimer, experto en física nuclear. La ciencia y la ciencia ficción están a menudo presentes en la serie, que cuenta hoy con dieciocho aventuras publicadas en veinticuatro álbumes por Éditions Blake et Mortimer y que perdura desde 1987 gracias al talento y la pluma de varios dibujantes y guionistas. Los más conocidos fueron Robert Frans Marie De Moor (conocido como Bob de Moor), Jean van Hamme, Thierry Benoit (alias Ted Benoit), Yves Sente, André Juillard, René Sterne (nacido René Vanpijperzeele), Chantal De Spiegeleer, Aubin Frechon (más conocido por su seudónimo, Antoine Aubin) y Étienne Schréder. Como sucede a menudo en los cómics en los que intervienen científicos de alto nivel, el lugar que ocupan las matemáticas en los desarrollos científicos queda reducido a una porción ínfima (véase Tangente 142). Entonces, ¿qué relación mantenía el profesor Mortimer con las matemáticas?
Cohetes, satélites y trayectorias ==================================
Hace algunos años, en un blog dedicado al cómic, podía leerse esta reflexión: «¿Y si Francis Blake no hubiera servido en el ejército y Philip Mortimer hubiera sido completamente nulo en matemáticas?» Entonces Tangente investigó el asunto.
Intentemos reconstruir brevemente la trayectoria científica y, más específicamente, matemática del profesor Philip Mortimer. En 1950, de la mano del maestro, alias Edgar P. Jacobs, salva al planeta de la tiranía construyendo un extraordinario avión-cohete, el Espadón. Lo más sorprendente es que esta hazaña técnica se lleva a cabo gracias al cálculo mental y a la geometría (véase el primer dibujo), ¡utilizando principalmente circunferencias y rectas!