Tangente: Marie Lhuissier, es usted autora e intérprete de cuentos matemáticos. ¿Puede presentarnos su trabajo, en particular su relación con el teatro matemático?**
M.L.: Soy narradora y matemática. Tras doctorarme en matemáticas, decidí orientarme hacia el cuento para compartir mi visión de las matemáticas con los más jóvenes a través de historias. Mi actividad (****) guarda muchos vínculos con el teatro matemático: en primer lugar, invento y escribo historias matemáticas para la escena, historias que pueden contarse oralmente, que son lo bastante sencillas y rítmicas como para poder ser contadas. Después, diseño y fabrico —a menudo con la ayuda de una escenógrafa— objetos matemáticos para la escena: deben ser grandes, resistentes y fáciles de manipular, además de bellos y singulares. Por último, encarno en escena a personajes que hacen matemáticas: que reflexionan, buscan, se equivocan e inventan.
¿Cuál es, a su juicio, la principal aportación del teatro a las matemáticas (y recíprocamente)?
Es algo subjetivo, pero diría que consiste en mostrar personajes —ficticios o no— haciendo matemáticas, y la manera en que esta actividad se articula con sus emociones, su relación con el mundo, sus deseos… El teatro es la vía regia para mostrar que las matemáticas son muy «humanas».
Y la principal aportación de las matemáticas al teatro es que permiten contar otras historias. Historias cuya acción principal no consiste en combatir, seducir o construir, sino en razonar, abstraer, modelizar. No es muy fácil de contar, pero creo que interesa a mucha gente y que merece la pena!