Tangente: Su último libro, Je ne sais pas ou la disparition des mathématiciens, salió este verano. ¿Cuál es su tema?**
Cédric Aubouy: Se trata de recorrer, en clave burlesca, la historia de las matemáticas y el nacimiento de la informática desde comienzos del siglo XXº hasta nuestros días. Aunque el núcleo de la historia se basa en la idea, algo disparatada, de que se habría descubierto —y mantenido en secreto— una fórmula recursiva capaz de transformar todos los problemas matemáticos de complejidad NP en problemas de complejidad P, con las consecuencias que ello tendría hoy para el cifrado —la novela transcurre en la actualidad—, el relato también aborda varios resultados de lógica, aritmética, geometría, teoría de conjuntos y pequeños acertijos divertidos. Dicho esto, y para mí es muy importante, no se exige a las lectoras y los lectores ningún bagaje matemático: se puede seguir perfectamente esta aventura sin entender necesariamente las matemáticas que uno se encuentra. En efecto, lo que me llevó a escribir este libro fue, por supuesto, complacer a los aficionados a las matemáticas, pero sobre todo intentar cautivar a los curiosos que se preguntan por dónde levantar el velo de este universo que, visto de lejos, puede parecer un tanto misterioso.
Je ne sais pas es una novela. ¿Por qué eligió esta forma de escritura?
Porque permite adentrarse en lo imaginario. Con L’île logique, mi compañía de teatro burlesco y clown dedicada a la divulgación de las matemáticas, he escrito más de diez obras teatrales, y siempre resulta agradable sumergirse en universos absurdos para abordar después el rigor matemático; sencillamente, he seguido por ese camino. Por ejemplo, las matemáticas tienen sobre la física la increíble ventaja de poder prescindir de la realidad y navegar por el surrealismo. El capitán del barco puede tener perfectamente 3500 años y, si 17 pasteles se comen a 51 niños, cada pastel se comerá a tres niños y no pasa nada…
¿Puede explicarnos este intrigante título?
No lo sé… Pero digamos, para no destriparlo, que es un bucle de retroalimentación positiva relacionado con la narración, que solo se entenderá al leer la novela. Y en cuanto al subtítulo: IA, algo se trama…
Una última pregunta más general: ¿qué son para usted las matemáticas?
¡Uf, qué pregunta tan amplia! Sin apartarme de la definición habitual, que habla de abstracciones, relaciones, números o puntos, diría que las matemáticas pueden abordarse de tres maneras: histórica, infantil y actual. Podemos verlas a través de la evolución del pensamiento humano, desde los recuentos calendáricos y lunares, las nociones de intercambio o reparto —aritmético o geométrico—, las aportaciones de chinos, griegos, árabes y después occidentales; también a través del encuentro del joven homo sapiens con la disciplina: el reconocimiento de formas con el cubo de actividades, por ejemplo, después el aprendizaje de contar, el infinito que llega lentamente, luego la escuela —donde todo es euclidiano, al contrario que la realidad…— y, por último, la manera moderna de hacer matemáticas: método axiomático, presencia de la informática —matemáticas constructivistas— e incluso de una IA a punto de superarnos…