Los telómeros desempeñan un papel determinante en las trayectorias de envejecimiento. Su longitud, que depende tanto de factores genéticos como ambientales, constituye un valioso capital biológico para reparar los daños celulares y tisulares asociados al envejecimiento. Para comprender esta dinámica, DyLT reúne a un equipo interdisciplinar de matemáticos, biólogos y médicos. Tres organismos ocupan un lugar central en el estudio: en los seres humanos, el análisis estadístico de datos procedentes de grandes cohortes clínicas permite cartografiar la distribución de las longitudes de los telómeros y su relación con la salud; en la levadura, DyLT desarrolla modelos de senescencia replicativa y explora los mecanismos de alargamiento alternativo de los telómeros, un fenómeno observado en algunos cánceres; en los corales del Pacífico, a partir de los datos de la expedición Tara Pacific, los investigadores estudian la dinámica de los telómeros en relación con el estrés ambiental y el cambio climático.
El abanico de herramientas empleadas es amplio: ecuaciones en derivadas parciales, modelos estocásticos, inferencia estadística a partir de datos multiescalares, desde la célula individual hasta la población. Más allá de la modelización, DyLT persigue aplicaciones concretas: identificar marcadores tempranos del envejecimiento o de enfermedades, comprender mejor las respuestas celulares a las perturbaciones y anticipar los efectos del clima en los ecosistemas.

Los telómeros (en azul fluorescente —y en rojo en la ampliación—) son regiones

de ADN repetitivo situadas en cada extremo del cromosoma. Actúan como capuchones protectores esenciales para la estabilidad y la integridad del material genético.