Incluyen elementos relacionados con cuatro formas geométricas: esfera, elipsoide, ovoide y piriforme (cónica o con forma de pera). Esta última, la menos conocida, se obtiene en dos dimensiones mediante la siguiente curva parametrizada: t → (cos2t ; cos3 t × sin t ) para t* ∈ [0 ; π].
Este problema de modelización es más importante de lo que parece, pues la forma del huevo, en particular según la especie, influye en la supervivencia del embrión —su forma afecta a su resistencia— y permite, por tanto, abordar matemáticamente esta cuestión desde la perspectiva de la evolución.
El modelo permite numerosas aplicaciones prácticas en biología aviar —detección de parásitos, identificación del sexo in ovo, mejora de la eclosión…—, pero también reaviva la reflexión teórica sobre la naturaleza matemática del universo.

La ecuación general del huevo en el modelo de Narushin-Romanov-Griffin.