Cuando se quiere desplazar un objeto pesado y voluminoso, por ejemplo un cofre, sobre un suelo más o menos horizontal, se ahorra mucho esfuerzo colocando «rodillos» entre el suelo y el objeto. Como se ve en el esquema, hacen falta varios rodillos A, B, C… Cuando el cofre avanza en la dirección de la flecha, el rodillo C se escapa por detrás: alguien debe recogerlo y colocarlo delante del cofre (hacia D).
Rodillos que no ruedan
Los rodillos reducen el esfuerzo necesario para desplazar el cofre, pero tienen un inconveniente: ruedan con mucha facilidad si el suelo está inclinado… ¿Cómo podríamos disponer de rodillos que permitieran desplazar un cofre con el mínimo esfuerzo y que no rodaran por sí solos sobre un suelo inclinado? La figura siguiente propone un «rodillo de sección triangular» que seguro que no rueda solo. El problema es que, si se coloca un cofre sobre el vértice C y se empuja, o bien debe deslizarse sobre el vértice C —y entonces cuesta tanto como si el cofre estuviera directamente sobre el suelo—, o bien el «rodillo» bascula girando alrededor de B. Pero resulta muy difícil, pues el cofre debe «subir» de C a C’.
En realidad, ¡esto no «rueda»! Por tanto, el triángulo equilátero no puede servir de rodillo. Pero nada nos impide intentar mejorarlo.





