En la Antigüedad, Arquímedes definía «su» espiral mediante dos movimientos (véase «
Las espirales») y la estudiaba geométricamente. En los años 1630, la cicloide y la trocoide se consideraban trayectorias y se estudiaban desde un punto de vista cinemático. La cicloide (véase «
Ruedas y caminos adaptados») dio lugar a la invención de métodos fructíferos y después sirvió de banco de pruebas para los nuevos métodos infinitesimales. Los matemáticos asociaron muchas propiedades geométricas a ambas curvas, pero también mostraron que se corresponden con fenómenos naturales, lo que las hace sorprendentes.