Las pandemias no son los únicos peligros que amenazan a la humanidad. La órbita de numerosos asteroides, llamados geo-cruzadores, atraviesa la de la Tierra, y una colisión podría tener consecuencias incalculables. Se ha puesto en marcha un ambicioso programa internacional para poner a prueba nuestra capacidad de desviar la trayectoria de un cuerpo celeste de este tipo. El objetivo elegido es Didymoon, un astro de 160 m de diámetro que orbita alrededor de Didymos, un asteroide de 780 m de diámetro. Este conjunto pasó a ocho millones de kilómetros de la Tierra el 13 de noviembre de 2003.
La operación se desarrollará en dos fases. En primer lugar, la National Aeronautics and Space Administration (NASA, Estados Unidos) enviará en 2021 una nave espacial llamada DART, que debería impactar contra Didymoon y desviarlo de su órbita en octubre de 2022, a una velocidad de 21 600 km/h, cuando se encuentre a diecisiete millones de kilómetros de nosotros. Después, en 2024, la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará una nave espacial. Esta segunda misión, llamada Hera, está dirigida por Patrick Michel, investigador francés de la ESA. Deberá estudiar el cráter formado por la sonda estadounidense con ayuda de dos módulos muy pequeños, de unos diez centímetros. Las mediciones realizadas por los distintos instrumentos a bordo de estas naves deberían aportar soluciones para desviar un asteroide que amenace nuestro planeta.