La Gran sala de sesiones del Instituto de Francia apenas podía contener la afluencia de profesores, investigadores y estudiantes que habían acudido a la ceremonia.
Tras unas palabras de introducción (en francés) del matemático Étienne Ghys, secretario perpetuo de la venerable institución, Tao impartió una miniconferencia de veinte minutos (en inglés) sobre las demostraciones asistidas por ordenador. El perfeccionamiento de los algoritmos y los avances actuales de la inteligencia artificial (IA) le hacen esperar que pronto los matemáticos dispongan de «asistentes digitales» que no sean meros artilugios. Con el tiempo, podrán ayudar a detectar coincidencias en conjuntos de datos dispares, sugerir métodos de demostración y contribuir a redactar el primer borrador de un artículo de investigación…
La miniconferencia siguiente, impartida también en inglés por Timothy Gowers, presentaba una visión más pesimista de la cuestión: el británico, profesor del Collège de France, parece convencido de que la IA suplantará en un futuro próximo a los matemáticos, pues podrá realizar todo su trabajo docente e investigador, incluidos los aspectos creativos o vinculados a la intuición.
Terence Chi-Shen Tao (nacido en 1975), tras recibir la Gran Medalla.