Nada fundamentalmente nuevo en este número, pero los temas se tratan con rigor y despiertan las ganas de interesarse por las matemáticas. Da gusto leer la entrevista a Stanislas Dehaene, en la que afirma que todo el mundo posee facilidad para las matemáticas y que «el juego es para las matemáticas lo que el libro es para el lenguaje», así como la de Cédric Villani, que explica la importancia de esta disciplina en el desarrollo de nuestra sociedad.

El lugar de las matemáticas en el arte, la música, la poesía o la naturaleza se evoca con abundantes ilustraciones. Nuestro colaborador Daniel Justens ocupa un lugar destacado con dos páginas dedicadas a la obra la Mathématique du Chat (Delagrave, 2013), que coescribió con Philippe Geluck.

El número termina abordando los comportamientos racionales que conviene adoptar en distintas situaciones de la vida cotidiana, como las rebajas, la elección de un préstamo o el bricolaje. ¡Una obra para poner en manos de quienes temen a las matemáticas o creen que no sirven para nada!