Alexandre Grothendieck (1928–2014) dejó tras de sí unas cien mil páginas de notas y textos diversos, de las cuales al menos dieciséis mil tratan temas matemáticos (véase Tangente 189, 2019). Que su publicación en Internet sea una ocasión para volver tanto sobre su contenido como sobre la vida, la trayectoria y la inmensa aura científica de su autor.

Alexandre Grothendieck en 1951, fotografiado por Paulo Ribenboim después de recorrer en bicicleta los cerca de treinta kilómetros que separan Nancy de Pont-à-Mousson (Meurthe-et-Moselle).

El hombre de todas las negativas

La vida del matemático Alexandre Grothendieck no fue, desde luego, «un largo río tranquilo» (véase nuestro dossier en Tangente 162, 2014). Nació en 1928 en Berlín, hijo de un padre anarquista ruso, que moriría deportado, y de una madre periodista alemana, con quien compartió durante un tiempo la vida en un campo de internamiento en Francia antes de ser separado de ella para cursar sus estudios, y a la que no volvería a ver hasta 1945. Tras estudiar matemáticas en Montpellier (Hérault), defender en 1950 una tesis, Productos tensoriales topológicos y espacios nucleares, pasar por el grupo Bourbaki y ocupar puestos universitarios en São Paulo (Brasil) y Chicago (Estados Unidos) entre 1953 y 1958, se instaló en el Institut des hautes études scientifiques (IHES), que muy pronto se establecería en Bures-sur-Yvette, en Essonne (1958–1970). Allí, su seminario de geometría algebraica causó sensación y contribuyó en gran medida a la reputación del lugar.