La teoría de la información nació de un artículo en dos partes que Shannon publicó en 1948, cuando era investigador en los Laboratorios Bell. Mostró cómo la noción, hasta entonces vaga, de información podía definirse y cuantificarse con precisión. Estableció la unidad esencial de todos los medios y canales de información: los textos, las comunicaciones telefónicas, los mensajes de radio, las fotos y las películas… pueden codificarse en el lenguaje universal de las cifras binarias, o bits, término que él empleó por primera vez. Destacó la idea de que, una vez que la información se había vuelto digital (transformada en una sucesión de bits), podía transmitirse —o almacenarse— con una tasa de error que podía hacerse arbitrariamente pequeña, incluso si el canal —o el medio de almacenamiento— es imperfecto y fuente de ruido y errores. Este salto conceptual condujo directamente a medios de comunicación y almacenamiento robustos y rápidos.
¡Demasiado ruido!
---------------
La teoría de la información de Shannon mostró que los límites últimos de la capacidad de comunicación —y de almacenamiento— de la información estaban ligados al ruido presente en los canales. A comienzos de los años 2000, la investigación en teoría de la información estuvo a punto de desaparecer: parecía que se habían alcanzado esos límites de capacidad. Sin embargo, desarrollos recientes demuestran que el ruido puede resultar muy sorprendente, e incluso… ¡útil! En efecto, mientras que el ruido considerado por Shannon era esencialmente blanco, es decir, carecía de toda estructura, el ruido que se observa en muchas aplicaciones puede ser más complejo y estructurado, y ser capaz de contener cierta forma de información a través de sus correlaciones. La investigación ha resurgido, especialmente en los ámbitos de las comunicaciones, la imagen y la sismología.