En nuestro último número se exponía el nuevo reparto de la Dotación Global de Funcionamiento (DGF), que representa una parte importante de los presupuestos de los municipios y las agrupaciones intermunicipales. Debía aplicarse en 2016, antes de que el Gobierno lo aplazara un año. El artículo de Tangente 172 ponía de relieve lo absurdo de este reparto, en particular la dotación de centralidad calculada en proporción a la quinta potencia de la población dentro de cada agrupación intermunicipal. ¿Fue este artículo la causa? ¡La ley de presupuestos de 2017 sepulta definitivamente esta medida! En realidad, al principio, el carácter absurdo del cálculo pasó inadvertido a unos responsables incapaces de relacionar las fórmulas con sus consecuencias. Cuando por fin se realizaron simulaciones concretas, demasiado tarde, la realidad se hizo evidente para todos… ¡Pero cuánto tiempo perdido!