Director de investigación del CNRS, comenzó su carrera realizando aportaciones decisivas a la conjetura de Baum-Connes en teoría de álgebras de operadores. Después se reconvirtió al programa de Langlands (véase *Tangente* 149), campo en el que destacó su hermano. Fue aún más lejos al explotar «de manera dinámica» una versión muy general («de varias patas») de los shtukas introducidos en la década de 1970 por Vladimir Drinfeld para abordar el programa de Langlands: en un extenso artículo de doscientas páginas, escrito en francés, encontró un «argumento maravillosamente sencillo y directo» que explica por fin por qué la correspondencia conjeturada por Langlands «no es una consecuencia milagrosa de cálculos complicados» y por qué «debe ser cierta», según Richard Taylor, quien contribuyó a demostrar el último teorema de Fermat con Andrew Wiles en 1995.
Actualmente trabaja en el Instituto Joseph-Fourier de Grenoble, Vincent Lafforgue, muy preocupado por la actual crisis ecológica, se dedica ahora al papel de las álgebras de operadores en la mecánica cuántica, con la esperanza de contribuir a imaginar nuevos materiales que podrían conducir a energías limpias.