La edición de 2018, que honra al matemático canadiense Robert Phelan Langlands (véanse Tangente 129 y Tangente 149), no es una excepción. El premio se le concede «por su programa visionario, que vincula la teoría de las representaciones y la teoría de números»; muchos se preguntan, además, por qué hubo que esperar tanto tiempo para entregárselo. En efecto, el «programa de Langlands» es un vasto edificio conjetural cuya unidad, belleza y coherencia han convencido a cientos de matemáticos: poco a poco, teorema tras teorema, levantan el velo y revelan la profunda unidad de las matemáticas, objeto del programa. Pero ¿qué piensa de ello el principal interesado? En su conferencia del pasado 23 de mayo en Oslo (Noruega), lo recalca\: «El programa de Langlands lleva mi nombre. En su forma actual, ¿cuentan algunos de sus aspectos con mi aprobación? ¡La respuesta es no!»* En efecto, desde hace décadas Robert Langlands defiende una visión aún más ambiciosa que la que abordan sus colegas. A sus 81 años, acaba además de poner a disposición del público un largo artículo —¡en ruso!— en el que expone con más detalle su teoría. ¡A los matemáticos les queda mucho trabajo por delante y muchas satisfacciones en las décadas venideras!