Los nudos de madera -----------------
Los nudos de madera son los rompecabezas de bloqueo más conocidos y probablemente los más antiguos. El objetivo del juego consiste en separar y volver a ensamblar las piezas de madera provistas de muescas diversas, cuyo conjunto queda bloqueado por una clavija. Estos rompecabezas macizos, llamados ideales, son bastante fáciles de resolver una vez descubierta la clavija de bloqueo y apenas despiertan ya interés entre los aficionados.

Este juego mecánico se conoce, bajo diversas formas, al menos desde comienzos del 18.º siglo.

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Las barras de burr ----------------------
Las versiones contemporáneas de los nudos de madera, llamadas barras de burr, despiertan, por su parte, un enorme interés entre los aficionados. Bill Cutler fue uno de los principales artífices de este renacimiento, gracias a un análisis informático realizado hacia 1975 y divulgado por Martin Gardner a partir de 1978.
Desbloquear estos juegos ya supone de por sí una dificultad. Su grado de dificultad viene dado por el número de piezas y de movimientos necesarios para extraer la primera parte del rompecabezas, llamada «llave», que permitirá desmontar el resto.

Los primeros análisis de Bill Cutler en Chinese Cross (Pentangle, 1979).

La versión del nudo chino de la suerte que se presenta más abajo, diseñada por Bill Cuttler, requiere cinco movimientos.
Un poco de vocabulario… ----------------------
¿Por qué se utiliza la expresión «barra de burr» para designar una categoría de rompecabezas mecánicos? El término procede del inglés burr, «bardana», porque estos objetos evocaban para algunos, a comienzos del 20.º siglo, el fruto con semillas de esta planta…
Para empezar, ¿de dónde procede la palabra «puzle»? El cartógrafo John Spilsbury habría inventado el puzle hacia 1760 como recurso lúdico para aprender geografía. La palabra procede del verbo to puzzle («dejar perplejo»). Su filiación etimológica podría ser: opponere («oponerse, poner frente a frente» en latín), aposer («objetar, razonar» en francés antiguo), pose, y después pusle (véase también to perplex en inglés antiguo).