Esta forma coloreada, de estructura icosaédrica (poliedro de veinte caras, todas ellas triángulos equiláteros) y algunas protuberancias, no tiene nada de inofensiva. Es un ejemplar del virus Zika y resulta sumamente peligroso para el cerebro de los recién nacidos. Dos investigadores de la universidad estadounidense de Purdue (Indiana), Michael Rossmann y Richard Kuhn, lograron visualizarlo mediante microscopía crioelectrónica, tras congelar rápidamente las muestras en etano líquido antes de observarlas. En la representación obtenida, los colores indican la distancia al centro del poliedro, es decir, en cierto modo su radio: superior a 130 Å (1 ángstrom = 10–10 metros) en azul, entre 131 y 150 Å en azul verdoso, entre 151 y 190 Å en verde, entre 191 y 230 Å en amarillo y superior a 231 Å en rojo. Contiene 180 copias de dos proteínas diferentes que encierran su genoma de ARN y están recubiertas por una membrana lipídica.
Ya se han observado otros virus con la misma forma, como los del dengue o la fiebre amarilla, y conocer perfectamente su estructura es importante: permite adaptar mejor los tratamientos antivirales y las vacunas. Otro ámbito en el que las matemáticas ayudarán a la medicina.