El 8 de agosto de 1900, París bulle de actividad. David Hilbert, matemático alemán de 38 años y de reputación internacional, debe pronunciar un discurso para este siglo que comienza, durante el segundo Congreso Internacional de Matemáticos. Tras el primer congreso (Zúrich, 1897), en el que intervino el francés Henri Poincaré, se necesita una ponencia a la altura del acontecimiento. Para el joven y brillante profesor de la Universidad de Gotinga, será la ocasión, según sus propias palabras, de «levantar el velo tras el cual permanece oculto el futuro» y de definir «qué nuevos métodos y qué nuevos hechos permitirá descubrir el siglo naciente en el fértil campo del pensamiento matemático». Así nació la idea de proponer a la comunidad matemática una lista de problemas que guiarían sus futuras investigaciones.
El futuro de las matemáticas
============================================================================
Junto a estas líneas: David Hilbert (1862–1943).
Al pronunciar su discurso en la sesión conjunta de las dos comisiones del Congreso, «Historia y bibliografía de las matemáticas» y «Metodología y enseñanza de las matemáticas», Hilbert insiste en el papel fundamental de la resolución de problemas en la evolución de las matemáticas.