Cada día, los periódicos nos inundan de sondeos de opinión sobre «lo que piensan los franceses». Se los critica regularmente, más aún en periodo electoral, por su metodología y su interpretación. Sin embargo, es posible realizar sondeos de una forma más controlada. Eso es lo que hacen el Insee y muchos otros agentes de la estadística pública.
¿Por qué realizar un sondeo? ---------------------------
Un sondeo es una operación estadística que permite obtener información sobre una población determinada interrogando solo a una muestra, por lo general elegida al azar, de esa población. El uso de la teoría de la probabilidad permite extraer después conclusiones sobre lo que es probable en la población a partir de lo observado en la muestra; los sondeos —o estimación por muestreo— pertenecen a la estadística inferencial, llamada así porque se infiere un resultado sobre toda la población a partir del conocimiento de solo una parte de ella.
Se realiza un sondeo cuando resulta imposible interrogar exhaustivamente a la población: o bien llevaría demasiado tiempo, o costaría demasiado dinero, o bien no es necesario conocer con exactitud la información buscada y basta con una buena aproximación obtenida a menor coste. Por ejemplo, la encuesta «Empleo» del Insee sirve para medir el número de personas ocupadas y desempleadas, pero también para establecer la tipología de la actividad, la duración media del trabajo, etc. No es necesario interrogar cada mes a los 41 millones de habitantes de Francia que residen en viviendas ordinarias y están en edad de trabajar —personas de entre 15 y 64 años— para hacerse una buena idea de la tasa de empleo y de la tasa de desempleo. ¡Además, no habría tiempo material para hacerlo! Por ello, cada trimestre se entrevista «solo» a unas 90 000 personas, lo que ya permite una precisión muy buena.