La econometría es el arte de dar sentido a las cifras. Para ello utiliza herramientas matemáticas y estadísticas con las que analiza datos económicos, contrasta hipótesis y estima relaciones entre variables. En la práctica, la econometría tiende un puente entre la teoría económica, que predice cómo deberían interactuar las variables, y los datos reales, que registran la evolución conjunta de estas. La econometría no se limita a encontrar correlaciones: se esfuerza por descubrir causas, por distinguir qué es lo que, en la realidad, provoca uno u otro efecto. Así, al combinar herramientas matemáticas, datos estadísticos y teoría económica, transforma una masa de información en explicaciones claras y previsiones útiles.
Precisamente ahí encuentra su razón de ser el Insee, el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos: al aunar la producción de datos y estadísticas con la realización de análisis, el instituto permite no solo saber qué ocurre, sino también comprender por qué ocurre y, a veces, prever lo que podría suceder. A diferencia de la mayoría de los institutos nacionales de estadística, que se limitan a recopilar y difundir datos y estadísticas, el Insee asume también una misión de estudio y análisis. Así, el Insee arroja luz sobre el debate público en estos dos planos.
Los datos y estadísticas que elabora se convierten en la base de análisis econométricos rigurosos, destinados a poner de manifiesto relaciones causales (véase el recuadro): ¿por qué evoluciona así una variable? ¿Qué influencia ejerce un factor sobre otro? ¿Cuáles son los efectos concretos de una reforma? De este modo, el Insee transforma los datos en una herramienta de orientación. La econometría se pone al servicio de la acción pública.

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