La idea es audaz: ¿y si las mismas estructuras matemáticas describieran a la vez las colisiones en los aceleradores de partículas y la formación del universo? La geometría positiva, basada en objetos geométricos de volumen definido en espacios de alta dimensión, viene a redefinir el panorama tradicional dominado por los diagramas de Feynman. Entre estos objetos figuran formas como el amplituhedro, introducido en 2013 por Nima Arkani-Hamed y Jaroslav Trnka.
El núcleo de este enfoque es la idea de que las interacciones cuánticas pueden representarse como volúmenes. Este lenguaje geométrico ofrece una perspectiva nueva que podría permitir unificar mejor «lo muy pequeño», estudiado en física de partículas, y «lo muy grande», analizado en cosmología.

Visualización del concepto de amplituhedro.