Tangente: Para empezar, ¿podría precisarnos cuál es su formación?
Michel Delaunay: Tras una formación científica (física y química), en 1973 me orienté hacia los estudios artísticos en la École régionale des beaux-arts de Rouen, convertida desde entonces en la École supérieure d’art et design Le Havre-Rouen (ESADHaR). Mi fascinación por la geometría me llevó a dedicar mi memoria a la Histoire des polyèdres (ese es su título). Nada más obtener el título, me incorporé a la Escuela como profesor. Desde entonces reparto mi tiempo entre la enseñanza superior y la enseñanza en centros de secundaria y bachillerato, al tiempo que prosigo mis investigaciones artísticas.
¿Por qué se orientó hacia el arte matemático?
El punto de partida de mi práctica artística radica en mi profunda afinidad tanto con los poliedros como con el pensamiento matemático. La enseñanza de la geometría y de la perspectiva también desempeñó un papel central en mi formación; estas disciplinas, que atraviesan la historia del arte occidental desde el Renacimiento, ofrecen una base común a los diversos ámbitos artísticos en los que se constituyen y se cuestionan las formas y el espacio.
El estudio de la geometría euclidiana, tal como se emplea en las representaciones pictóricas del espacio, me permitió profundizar en una problemática esencial: la proyección de la tridimensionalidad sobre una superficie plana, es decir, la ilusión de profundidad en dos dimensiones.