Las cuestiones que tratan de resolver los especialistas en teoría de nudos suelen ser difíciles, sobre todo cuando se interesan por ciertos nudos particularmente resistentes. Uno de ellos, muy célebre, es el
nudo de Conway. Descubierto en la década de 1970, este nudo, cuya representación mínima presenta once cruces, resistió durante casi cincuenta años los intentos de los matemáticos de encasillarlo. Ahora bien, uno de sus secretos acaba de salir a la luz… gracias a una investigadora estadounidense que acababa de doctorarse (véase
Tangente 194).
«El nudo de Conway no es bordeante»: eso demostró en febrero de 2020 la joven matemática Lisa Piccirillo. El divulgador Mickaël Launay dedicó a este descubrimiento un vídeo de treinta y dos minutos, publicado el pasado 17 de octubre en
Micmaths, su canal de YouTube. Con vocación pedagógica y magníficas animaciones visuales de Chloé Bouchaour, se esfuerza por explicar el significado y los retos de esta propiedad, invitándonos a viajar hasta los confines de la cuarta dimensión. ¡Un vídeo hermoso y lleno de contenido que no hay que perderse bajo ningún concepto!