Philippe Carmona y Sylvain Gandon, del Centre national de la recherche scientifique (CNRS), han desarrollado un modelo matemático para explicar este fenómeno. Sus trabajos ponen de manifiesto la existencia de un «invierno» para los patógenos llamados estacionales. Se trata de un periodo durante el cual se transmiten más despacio de lo que desaparecen entre la población (figura superior), lo que limita el riesgo de una epidemia importante. Los investigadores han demostrado que el riesgo epidémico de un patógeno determinado depende del momento en que se introduce: si el patógeno aparece durante su «invierno» o poco antes, este riesgo se reduce considerablemente (figura inferior). Es el efecto «winter is coming». Así, la probabilidad de que se produzca una epidemia de gripe en agosto en Francia es prácticamente nula. Comprender esta dinámica estacional debería favorecer la lucha contra las epidemias: actuar en el momento adecuado contra un patógeno podría ayudar a limitar su propagación.
La figura superior muestra la variación a lo largo del tiempo de las tasas de nacimiento (tasa de transmisión del patógeno, línea continua) y de muerte (tasa de curación del huésped infectado por el patógeno, línea de puntos) —la unidad de tiempo es el día—. La zona gris oscura representa el «invierno» del parásito (en «invierno», la tasa de nacimiento es menor que la tasa de muerte). La figura inferior muestra la probabilidad de emergencia del patógeno (curva roja) en función del día del año en que se introduce. Se observa que esta probabilidad es muy baja en «invierno» (tasa de transmisión baja), pero también justo antes del invierno (zona roja). Esta disminución tan importante de la probabilidad de emergencia justo antes del invierno es el efecto «winter is coming».