La tecnología y las matemáticas pueden estar al servicio de la creación artística. El arte digital es prueba de ello. Con sus múltiples formas, a veces es simplemente una herramienta para el artista y otras nos sorprende por los territorios inéditos que explora. Puesto que se sitúa en la encrucijada entre el arte y la tecnología, es necesario distinguir entre la mera ilustración de un concepto matemático y la creación de una obra de arte.
El programa informático que da origen a una obra puede considerarse a veces parte de la obra que genera. En el arte generativo, el artista digital cede parte de su iniciativa al programa que ha creado. Nacido en París en 1938, el artista y crítico de arte digital Pierre Berger nos muestra así las posibilidades de programar una máquina capaz de crear una obra pictórica, sin tratar de reproducir obras conocidas, con su «inteligencia artificial» Roxame. Todo el debate consiste en determinar cuál es la diferencia entre una obra humana y una obra creada por un robot: ¡lo que está en juego es considerable desde todos los puntos de vista!

Pierre Berger en 2019.

Del arte algorítmico al arte digital ----------------------------------------