A pesar de las numerosas y nuevas obligaciones domésticas debidas a las exigencias inherentes a un confinamiento rigurosamente respetado, Romuald-Oscar, alias RO, guardará un luminoso recuerdo de aquel bendito periodo. Esto es lo que le ocurrió.
Cuando, al final de un día interminable, Romuald-Oscar seguía buscando cómo vivir serenamente aquel periodo de confinamiento, una llamada a su móvil le avisó de que la lavadora acababa de terminar el centrifugado. Su padre practicaba entonces una modalidad de teletrabajo que exigía desplazamientos regulares entre el frigorífico y la tele, de modo que no podía abandonar su puesto. Así que se apresuró a gritarle a su hijo: «¡RO, ve a tender la colada y usa el menor número posible de cuerdas!»
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