El diario Le Monde del 25 de junio plantea la cuestión de la programación de los vehículos autónomos. «¿Matar a peatones que cruzan de forma imprevista o sacrificar al pasajero?» Este es actualmente el problema que plantea la creación de algoritmos que gestionen el trayecto de los coches sin conductor. Este «dilema del tranvía» se ha puesto a prueba mediante experimentos psicológicos en línea, según los cuales, para salvar a diez peatones, el 75% de las personas encuestadas consideraba más moral que el vehículo sacrificara al pasajero; la proporción bajaba al 70% cuando era el participante quien conducía el coche y al 60% cuando iba acompañado de familiares. Solo el 40% de los encuestados afirmaba estar dispuesto a comprar un coche así.
A los matemáticos y los informáticos aún les quedan muchas jornadas de cálculo por delante: ¿deben tenerse en cuenta la edad de los ocupantes del coche, la de los peatones o el hecho de que crucen, o no, por un paso de peatones…? Incluso podrá expresar sus preferencias en la página Moral Machine, una plataforma que reúne los puntos de vista humanos sobre las decisiones morales tomadas por una inteligencia artificial.