Yves Bonnefoy (1923-2016) se rebelaba a veces contra el concepto matemático, que, según él, fragmentaba el sentido de las cosas. El matemático Alain Connes afirma, en una entrevista publicada en 2003 en Magazine Littéraire, que su poesía «conecta con la realidad matemática»: «Al yuxtaponer unas pocas palabras, Bonnefoy logra suscitar una imagen que nos sorprende de improviso. Y el “bello descubrimiento” matemático también crea imágenes significativas en el investigador. [….] Bonnefoy es un gran poeta porque sus palabras parecen caer solas en su sitio, deslumbrantes, rejuvenecidas por un nuevo sentido. Una bella demostración también aparece así, luminosa, de claridad palmaria. […] La bella demostración es como un poema: una apertura imprevisible hacia un paisaje inexplorado.» El quehacer matemático y la creación poética: «Uno y otro, con los ojos cerrados, cultivamos durante toda la vida esos territorios conquistados a nuestros campos visuales, que entregamos al subconsciente, modelando así nuestras propias imágenes…», prosigue Connes. Motivos no faltan para animarnos a leer o releer a Yves Bonnefoy.