La formación femenina
En el siglo XIX, en Francia, la escuela toma poco a poco el papel que hoy conocemos y se llega a pensar, gracias a diversos movimientos feministas, que sería útil que las niñas también asistieran para aprender a reflexionar. A partir de entonces, se necesitan profesoras de matemáticas y se crea una agregación femenina de matemáticas. En paralelo, en Inglaterra, en Estados Unidos y en Alemania, se abren oportunidades. Al otro lado del Atlántico, la universidad de Bryn Mawr, reservada para chicas, se convierte en un centro de gran dinamismo que forma generaciones de matemáticas. En Alemania, la universidad de Göttingen acoge a un número cada vez mayor de jóvenes investigadoras.
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Mary Everest Boole y la pedagogía moderna
Mary Everest Boole no debe quedar reducida a su ilustre marido. Además de ser una auténtica matemática, su labor pedagógica para transmitir las matemáticas a las niñas fue no solo muy original, sino también muy moderna. Su influencia sigue dejándose sentir hoy en día.

Las primeras mujeres en obtener la agrégation de matemáticas
Con la ley de Camille Sée, de 21 de diciembre de 1880, sobre la enseñanza secundaria de las jóvenes surge la necesidad de contar con profesoras. Aunque podría haberse presentado a la agrégation femenina de matemáticas, Liouba Bortniker aprobó en 1885 la agrégation «a secas».

Bryn Mawr: a revolution in America
Founded in 1885, Bryn Mawr College, in Pennsylvania, is a university and a leading centre for mathematical research reserved for women. Charlotte Angas Scott played a central role there and helped create the “golden triangle”: Bryn Mawr, Girton and Göttingen.

La difícil aceptación de las mujeres matemáticas en Cambridge
En Cambridge, estudiantes como Sarah Woodhead, Charlotte Angas Scott o Philippa Fawcett podían presentarse extraoficialmente a los exámenes de matemáticas, sin obtener un título pese a sus brillantes resultados. La votación de 1897 confirmó incluso de manera rotunda esa imposibilidad.
