Nos lo cuenta Véronique Izard, politécnica, apasionada de la música, pero sobre todo investigadora en psicología cognitiva, cuya tesis doctoral dirigió Stanislas Dehaene. Por ejemplo, hace escuchar a un lactante cuatro veces seguidas la misma sílaba y después le muestra cuatro puntos en un tablero. El niño se quedará mirándolos durante veinticinco segundos, mientras que, si se repite la operación con cuatro sílabas y una imagen de doce puntos, solo la mirará diez segundos. ¿Las conclusiones de la investigadora tras sus múltiples experimentos? Los bebés procesan de manera distinta los números muy pequeños y los demás: evalúan los primeros como objetos y los segundos de forma aproximada. «Los recién nacidos disponen de un sentido muy general de la cantidad que les servirá de apoyo para todos los aprendizajes.»