Un organizador infatigable ---------------------------
André Antibi se apasionó muy pronto por la enseñanza de las matemáticas en la educación secundaria y el bachillerato. Formó y dirigió un equipo de autores para elaborar una treintena de manuales escolares que abarcaban todos los niveles y de los que era el principal autor. Decenas de artículos publicados en importantes revistas de didáctica dan fe de su original capacidad de análisis y síntesis.
André era también un hombre de comunicación, al que le gustaba compartir sus pasiones organizando regularmente coloquios sobre los temas que más le interesaban. Sus actividades atrajeron a numerosos investigadores de varios países, que hacían escala en Toulouse para perfeccionar sus trabajos y plasmarlos en tesis doctorales de gran envergadura, que André dirigía con flexibilidad y competencia. La influencia de André Antibi rebasó pronto las fronteras de Francia y se extendió a Bélgica, España, África y América Latina.
Un didacta original y a veces cuestionado -------------------------------------------
Si hubiera que caracterizar la manera en que André Antibi impartía sus clases, bastaría con admirar cómo presentaba con sencillez los temas más complejos. Destacaba en ese difícil arte que es la divulgación. Sin duda pasará a la historia por haber revelado la constante macabra, ese grave mal funcionamiento de un sistema educativo que exige sistemáticamente una tasa constante de fracasos. Aunque sus ideas sedujeron a muchos profesionales de la enseñanza, sus palabras se interpretaron a veces mal. Sin embargo, el didacta había precisado desde el principio que se trataba «del análisis crítico de un sistema, y en absoluto de una crítica a determinados docentes». La solución al fracaso que propuso, la evaluación mediante contrato de confianza, fue adoptada por unos y rechazada por otros. También se entendió mal con frecuencia. Al proporcionar a los alumnos un gran número de ejercicios y problemas que resolver, entre los que figurarían varias preguntas de las evaluaciones, pretendía que trabajaran más y recuperaran la confianza. Nunca se planteó adoptar una postura laxa. Muy al contrario.
Un músico riguroso y creativo --------------------------------
Por último, es imposible evocar a André Antibi sin rendir homenaje al artista que fue. Lo sabe cualquiera que haya pasado con él una velada tras un coloquio: ya fuera al piano, a la guitarra o incluso con ayuda de un instrumento tradicional que acababa de descubrir, lograba crear un ambiente festivo teñido de ternura. Le encantaba cantar. Autor, compositor e intérprete, nos dejó varios CD en los que se revela por entero, con esa delicada reserva que le era propia. Tanto en Les Deux Maisons (2007) como en Au fond de moi (2012), el hombre se muestra en toda su profundidad y nos entrega sus dudas y sus fracturas.
André era didacta y divulgador de vocación, y no es de extrañar que una de sus últimas creaciones, su obra final, fuera un manual revolucionario por su concepción, que ponía el piano de acompañamiento al alcance de todos: *Piano d’accompagnement vite et bien* (Nathan, 2018). Gracias, André.