Poco antes de 1900, durante una reunión celebrada en Londres sobre física, William Thomson, también conocido como Lord Kelvin, afirmó que «la ciencia física constituye hoy, en lo esencial, un conjunto perfectamente armonioso y prácticamente acabado». Muchos pensaban como él: a finales de aquel siglo, parecía que la física había realizado inmensos progresos y llegado a una especie de culminación unificadora. En efecto, desde la termodinámica hasta la mecánica, pasando por la electricidad y la óptica, todo parecía reducirse a un único sistema de ecuaciones, como había hecho James Clerk Maxwell con el electromagnetismo, síntesis del magnetismo, la electricidad y la óptica. Lord Kelvin prosiguió: «Quedan dos pequeñas nubes oscuras que vienen a ensombrecer el panorama.» Eran el resultado negativo del experimento de Michelson y Morley (véase el FOCUS) y la imposibilidad de confirmar experimentalmente la «ley de radiación del cuerpo negro».
A la izquierda: Wilhelm Carl Werner Otto Fritz Franz Wien (1864–1928), premio Nobel de Física en 1911 por sus descubrimientos sobre las leyes de la radiación térmica.
A la derecha: James Hopwood Jeans (1877–1946).
Dos nubes oscuras =====================================================================