Luis Caffarelli, que acaba de recibir el Premio Abel, es un matemático argentino. Nacido en 1948, sigue impartiendo matemáticas en la Universidad de Austin, Texas (Estados Unidos).
Es especialista en ecuaciones en derivadas parciales no lineales, que ha utilizado para describir fenómenos físicos, en particular el flujo de fluidos —con trabajos sobre la célebre ecuación de Navier‒Stokes, cuya regularidad, cuestionada por ciertos fenómenos de turbulencia, es objeto de uno de los siete problemas del milenio del Instituto Clay— y el derretimiento de los cubitos de hielo, que estudia desde hace más de cuarenta años. Más recientemente, Luis Caffarelli se ha interesado por las ecuaciones de Monge‒Ampère, empleadas para resolver problemas de transporte óptimo. También en este ámbito ha desarrollado herramientas para demostrar la regularidad de determinadas soluciones.
Es el primer matemático sudamericano que recibe este premio, concedido cada año en honor del matemático noruego Niels Henrik Abel. Recordemos que, hasta la fecha, solo lo han obtenido dos franceses: Jean-Pierre Serre, en 2003, año de su creación, e Yves Meyer, en 2017. El premio que reciben los galardonados asciende hoy a 7,5 millones de coronas noruegas, es decir, más de 660 000 euros.