Los medios de comunicación nos anuncian periódicamente que «nueve millones de franceses viven por debajo del umbral de pobreza», a menudo resumido como «nuestro país cuenta con nueve millones de pobres» o bien «la pobreza aumenta en Francia, pues la tasa de personas que viven por debajo del umbral de pobreza ha pasado del 14,1 % al 14,3 %». Por desgracia, muchos de nuestros compatriotas han de conformarse con sumas muy modestas para subsistir, pero lo que sorprende es la precisión de las cifras, que responden a una definición precisa del umbral de pobreza.
La primera idea para definir un umbral así consiste en determinar los elementos esenciales para llevar una vida digna en un lugar dado —poder alimentarse, vestirse y acceder a los servicios esenciales—. Por lo general, se utiliza la renta disponible, incluidas las prestaciones sociales y descontados los impuestos; este último aspecto no afecta a las poblaciones en cuestión, pero debe precisarse para cualquier comparación con personas acomodadas. Esta definición es reduccionista porque, con iguales ingresos, se vive mejor si los servicios públicos están más desarrollados. Además, las necesidades para vivir dignamente no son las mismas en todas partes, lo que distorsiona las comparaciones internacionales. Asimismo, el nivel de precios no implica, con iguales ingresos, el mismo poder adquisitivo. Sin embargo, a ambos lados del Atlántico se ha definido un umbral de pobreza, aunque de maneras totalmente distintas.
Los límites de los umbrales absolutos
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Nada más llegar al poder, tras el asesinato de John Kennedy, el nuevo presidente de Estados Unidos, Lyndon Johnson, declaró la guerra a la pobreza a comienzos de 1964. Surgió así la idea de basarse en un umbral de pobreza. Ahora bien, el año anterior la economista y estadística Mollie Orshansky (1915–2006) ya se había esforzado por definir tal noción. Sus observaciones habían mostrado que las familias de menores ingresos destinaban aproximadamente un tercio de sus ingresos después de impuestos a alimentarse. Calculó el gasto medio de un hogar estadounidense en este ámbito según su composición y multiplicó por tres el resultado obtenido, que consideró el umbral de pobreza. Para un hogar formado por una pareja con dos hijos obtuvo 1 033 ,loquelediounumbralanualde3100 (de la época, es decir, del orden de 22 000 € actuales).