
Portrait imaginaire d'Euclide par le peintre flamand Juste de Gand, vers 1474.
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Analyse de la célèbre démonstration d'Euclide sur l'infinité des nombres premiers et sa façon habile de contourner le concept d'infini.


Portrait imaginaire d'Euclide par le peintre flamand Juste de Gand, vers 1474.
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El infinito actual es una ficción matemática útil tanto en los cálculos como en las demostraciones. Puede rechazarse y contentarse con el infinito potencial. Pero, si se admite la noción de infinito, necesariamente ha de ser múltiple. Georg Cantor, una vez más, lo demostró.

Los números primos son una fuente inagotable de sorpresas matemáticas: son infinitos, pero escasos y, cuando queremos contarlos, vemos aparecer funciones trascendentes, como la función zeta de Riemann, a priori muy alejadas de la aritmética.

Con los matemáticos griegos, y Euclides en particular, los números pasaron de lo concreto a lo abstracto. De ello quedó un concepto clave: la división euclidiana y toda la serie de desarrollos que la acompañan. Estos métodos no han envejecido, pues el algoritmo de Euclides sigue utilizándose hoy en día... ¡por los informáticos!

En el siglo XVII, Pierre de Fermat, sin ser matemático profesional, fue uno de los pioneros de la teoría de números. Menos conocido que el «gran» teorema, cuya demostración ofrece más aplicaciones que el mero enunciado, su «pequeño» teorema nos resulta de enorme utilidad.
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