Gérard Berry, profesor del Collège de France, repasa el auge de la informática y el lugar que ocuparán ordenadores y algoritmos en nuestras sociedades. Según él, el cerebro y el ordenador están hechos para entenderse, no porque se parezcan, sino porque se complementan. Por tanto, es vano tratar de oponerlos.
Tangente: ¿Cómo se articulan los avances en el hardware de los ordenadores y la investigación científica abstracta en informática teórica?
G. B.: «En teoría, todos los ordenadores son equivalentes desde su nacimiento. Pero la realidad material influye mucho en el desarrollo de la informática, cuya configuración actual debe mucho a la ley de Moore. Por ejemplo, el aprendizaje automático mediante redes neuronales profundas ha dado un salto enorme gracias al avance de los procesadores gráficos (GPU), y la informatización de las ciencias debe mucho al aumento de la potencia de cálculo y del almacenamiento de datos.»
Shannon expresó la idea de que la información tiene una realidad propia, al igual que la materia o las ondas electromagnéticas. Sin embargo, no podemos observarla físicamente. ¿Estamos entonces ante el primer gran ejemplo de concepto fundamentalmente abstracto que hemos logrado encarnar y utilizar en aplicaciones prácticas?
«Aquí hay una afirmación falsa: ¡claro que podemos observar la información gracias a la materia! Así, los seres vivos construyen información constantemente, que puede, por ejemplo, almacenarse en los sedimentos: ¿qué es un fósil sino una piedra que contiene la información de la concha de un animal? La información debe encarnarse en la materia y la energía, pero puede hacerlo de múltiples maneras, al menos en el ámbito de la información humana. Algunos físicos también parecen pensar que, a un nivel muy fundamental, la materia no es más que una manifestación de la información. Pero, de momento, se puede ir tan lejos como se quiera con eso sin obtener muchos resultados. En ciencia no basta con pensar: sobre todo hay que comprobar, y estamos muy lejos de ello… Personalmente, no me interesan demasiado las elucubraciones que pueden hacerse arbitrariamente a partir de unas cuantas buenas ideas…»
¿Podemos estudiar los algoritmos de los seres vivos?
«Puede decirse que los seres vivos luchan contra la entropía creando información. En efecto, utilizan algoritmos para ello. La manera en que se forma la columna vertebral de un individuo, por ejemplo, se representa muy bien en un lenguaje algorítmico. Desde hace décadas se habla del Grial de la matematización de la biología, que debía suceder a la de la física o la química. Una forma de superar las dificultades que se presentan tal vez consista en recurrir a un enfoque algorítmico, que podría resultar interesante para formalizar ciertos aspectos de los seres vivos.»