Sin embargo, tras la restauración no se repuso el busto que la adornaba, pues, a raíz de un antiguo error, era el del médico François Chaussier (1746-1828), cuya tumba se encuentra junto a ella. Los esfuerzos de los Amis de Fourier, la tenacidad de su presidente, Tadeusz Sliwa, y las investigaciones de Alain Juhel en los archivos permitieron realizar una copia del busto original, obra de François Gilles.
El pasado 17 de mayo, aniversario de la muerte de Joseph Fourier, los fourieristas inauguraron, junto con Étienne Ghys y Patrick Flandrin, en representación de la Académie des Sciences, el nuevo busto instalado en la hornacina de esta tumba. La ocasión permitió evocar el visionario tratado Remarques générales sur les températures du globe terrestre et des espaces planétaires publicado hace 200 años: Fourier estudia en él la temperatura del globo terrestre, explica sus fluctuaciones en función de diversos parámetros físicos e incluso contempla los posibles efectos de la actividad industrial humana.