Si sigue habiendo la misma cantidad de agua, ¿debemos temer aun así su escasez, ya sea por la contaminación o por la presión demográfica en algunas regiones del mundo? Jean de Kervasdoué y Henri Voron, especialistas en estos asuntos, ofrecen una perspectiva implacable sobre las ideas preconcebidas: en realidad, no estamos ni mucho menos a punto de quedarnos sin agua potable. Tanto en lo relativo a los acuíferos como a las presas, los discursos alarmistas actuales no resisten el examen.
Un libro valioso, cuyo contenido preciso y argumentado muestra la sutileza de lo que está en juego —el acceso a los recursos— y que podría servir de modelo para calmar los ánimos de todos aquellos que, en diversos temas medioambientales, solo saben recurrir al lenguaje del miedo y del exceso.