La radiografía, la primera de las técnicas de imagen médica (véase más arriba), es la más utilizada para observar el esqueleto. Cuando se trata de visualizar los vasos sanguíneos, se practica una angiografía. Para ello es necesario inyectar un medio de contraste (generalmente yodo), que absorberá los rayos X.
La gammagrafía forma parte de las técnicas de medicina nuclear, es decir, las que utilizan aplicaciones de la radiactividad, ya sea para la obtención de imágenes o para el tratamiento de los pacientes. El paciente absorbe un trazador radiactivo, que se fija a un órgano o cuyos elementos son arrastrados por un flujo. Este trazador emite fotones, que una cámara detecta. Esto permite seguir flujos u observar el funcionamiento dinámico de un órgano.
Los ultrasonidos se emplean en las ecografías. El «eco» que devuelve el órgano permite reconstruir una imagen en tiempo real. Gracias a su gran manejabilidad, la ecografía evoluciona hacia la 4D (órganos en movimiento representados en 3D), utilizada principalmente para visualizar los movimientos cardíacos y los fetos. Al igual que en la RM, aquí ya no se necesita ningún trazador radiactivo ni medio de contraste inyectado al paciente.
La primera radiografía ------------------------