Etimológicamente, la palabra tomografía se compone de los elementos «tomo» (del griego tomos), que significa «corte», y «grafía» (del griego graphia), que significa «escritura». La tomografía tiene por objeto proporcionar una representación en sección de las estructuras de un objeto.
En el caso de la imagen médica, se trata de las estructuras anatómicas de un paciente. Para proporcionar esta representación, es necesario disponer de mediciones externas del objeto, mediante radiaciones físicas que lo atraviesan (rayos X, emisión de positrones, ondas sísmicas, rayos gamma, muones…).
Desarrollada inicialmente para el ámbito médico con la invención de la tomodensitometría, que aprovecha la interacción entre los rayos X y los tejidos corporales, esta técnica también se emplea en otros ámbitos de aplicación: geofísica, imagen en medicina nuclear, IRM, radioastronomía, microscopía electrónica, control industrial no destructivo (véase Buffon et le hasard en géométrie, Tangente 180, 2018)…

Ejemplo de tomografía médica: tomodensitometría cerebral.