Un historiador de la astronomía, Mathieu Ossendrijver (Universidad Humboldt de Berlín), acaba de descubrirlo en fotografías de tablillas babilónicas. Se las había dejado su colega Hermann Hunger (Universidad de Viena), y una de ellas mencionaba un método para calcular áreas mediante trapecios, similar al utilizado en las tablillas del periodo comprendido entre 350 y 50 antes de nuestra era, que ya había estudiado.
El investigador estaba convencido: aquellas tablillas trataban del planeta Júpiter, y la nueva tablilla le dio la razón, pues describe el algoritmo empleado en las demás. Permite determinar la distancia recorrida por el planeta a lo largo de la eclíptica a partir de su velocidad angular, que suponían que variaba como una función lineal del tiempo. En los cálculos babilónicos (de los que jamás se han encontrado esquemas), todo sucede como si, una vez trazada la curva que representa las variaciones de la velocidad, se calculase el área bajo ella dividiéndola en trapecios. Es el método llamado «de los calculadores de Oxford» (14.º siglo), que también empleó por entonces el francés Nicole Oresme y que no es otro que nuestro cálculo integral; pero, en el caso de estas tablillas, constituye «el ejemplo más antiguo de vínculo entre un razonamiento geométrico y la astronomía matemática», afirma Jim Ritter (Instituto Matemático de Jussieu).