Para Martin Gardner, el vínculo entre las matemáticas y la magia es esencial, pues demuestra cómo conceptos abstractos pueden traducirse en una experiencia mágica para el espectador. Incansable estudioso de la magia, se interesa tanto por los grandes clásicos como por la creación de nuevos trucos, especialmente por su interés matemático: ilustran cómo principios sencillos pueden generar efectos poderosos. En su libro Mathématiques, magie et mystère, publicado en 1956, Martin Gardner explora el célebre «truco de las 27 cartas», un auténtico pilar de la historia de la cartomagia. Este truco, considerado un clásico atemporal, debe su fama a su aparente sencillez y a su profundidad matemática. Gardner lo considera «uno de los trucos más interesantes que existen». Mediante un ingenioso principio de clasificación y reparto, permite adivinar una carta elegida por el espectador con una precisión desconcertante. Su carácter universal lo convierte en una cita obligada para magos y apasionados de la lógica.
El truco de las 27 cartas ---------------------
Así funciona el truco. El mago muestra al espectador una baraja de 27 cartas distintas; el espectador elige una y la memoriza, sin revelar cuál es. Además, se invita al espectador a escoger un número n entre 1 y 27. El mago baraja las cartas y las reparte en tres montones, como si las repartiera entre tres jugadores, salvo que las cartas quedan boca arriba. A continuación, el espectador indica en qué montón se encuentra su carta. El mago reúne todas las cartas y repite la operación dos veces más: reparto en tres montones e indicación del montón que contiene la carta. Por último, el mago recompone el montón de 27 cartas y va contando las cartas hasta la n.ª, que resulta ser la carta elegida por el espectador.

Los trucos de cartas, de Jean Siméon Chardin, hacia 1735.