Los científicos suelen conocer el nombre de Émilie du Châtelet por su traducción de Newton. Para los demás, a menudo se la presenta como la amante de Voltaire, y es cierto que lo fue, pero resulta muy injusto reducirla a eso.
¿A la sombra de Voltaire? --------------------------
No obstante, resulta interesante comprobar que ella misma no se atrevió al principio a contradecir a Voltaire cuando este realizaba experimentos con el fuego para redactar una memoria destinada a un concurso de la Academia de Ciencias: «La obra del Sr. de Voltaire, que estaba casi terminada antes de que yo hubiera empezado la mía, me hizo concebir ideas y me entraron ganas de seguir la misma carrera; me puse a trabajar sin saber si enviaría mi memoria, y no se lo dije al Sr. de V. porque no quise avergonzarme ante sus ojos de una empresa que temía que pudiera desagradarle. Además, rebatía casi todas sus ideas en mi obra; no se lo confesé hasta que vi en la gaceta que ni él ni yo habíamos obtenido el premio.»
Finalmente, la memoria de Émilie du Châtelet fue publicada por la Academia de Ciencias, algo inédito para una mujer. Un periodista de la época, Pierre-François Guyot Desfontaines, no dejó de criticar la debilidad de la memoria de Voltaire y de elogiar la claridad de los métodos y la precisión de los experimentos de la marquesa.