El siglo prerrevolucionario 18.º, cuyas grandes figuras emblemáticas fueron Voltaire y Rousseau, estuvo marcado por una enorme sed de ideas y conocimientos nuevos. Con diversos trabajos, en particular sobre el problema de los tres cuerpos, Alexis Clairaut contribuyó como nadie a hacer avanzar el principal debate científico de aquel Siglo de las Luces: un debate que hoy ya no parece gran cosa, pero de una dificultad y una delicadeza extremas, el de la validez de la ley de la gravitación universal propuesta unos años antes por Isaac Newton (1643-1727).
Clairaut tuvo además la singularidad de iniciar muy joven su carrera, de haber «mamado la geometría con la leche», por emplear las palabras de uno de sus biógrafos, el abad Charles Bossut (1730-1814). En efecto, este hijo de un profesor de matemáticas leyó su primera memoria ante la Academia de Ciencias a los doce años y once meses, antes de convertirse en miembro de ella a los dieciocho años. Su candidatura se vio respaldada por la publicación de su primer libro, Recherches sur les courbes à double courbure (París, 1731), un voluminoso tratado sobre las llamadas curvas «alabeadas», que no pueden trazarse sobre un plano.