Que un matemático sea considerado hoy una figura emblemática de las ciencias no significa que siempre haya sido así. Por ejemplo, Joseph Fourier (1768-1830) es hoy, gracias a sus trabajos, uno de los científicos más conocidos del mundo: ¡no hay un solo ingeniero que ignore su nombre! Sin embargo, en la segunda mitad del siglo 19.º, era ampliamente ignorado. ¿Qué ocurre con Clairaut? Los libros publicados, las revistas y los diccionarios matemáticos de la época nos proporcionan algunos indicios.
Un autor de éxito ------------------
Al consultar las publicaciones de los libreros-impresores a lo largo del siglo 19.º, comprobamos que los Élémens de géométrie de Clairaut —así se escribía el título en la época— fueron objeto de varias reediciones: en 1830, 1852, 1853 y 1861. Junto a estas reediciones, cabe señalar también la publicación, en 1833, de los Élémens de géométrie d’après les élémens de Clairaut, de Jean-Baptiste François Étienne Ajasson de Grandsagne (1802-1845).
Esta última edición tuvo cierto éxito, pues al año siguiente, en 1834, se reeditó. Es una obra muy práctica, con una sección dedicada al uso de «algunos instrumentos matemáticos: escuadra, transportador, compás de proporción, etc.».
En 1853 aparecen los Éléments de géométrie par Clairaut; es una nueva edición adaptada al sistema decimal por cierto Honoré Regodt, «profesor de la asociación filotécnica de París» y autor de numerosas obras de toda índole. A lo largo del siglo 19.º, la geometría de Clairaut inspiró así a numerosos autores. Lo mismo ocurre, aunque sin duda en menor medida, con sus Élémens d’algèbre, que alcanzaron una quinta edición en 1824.