Apilamientos de fracciones que nunca terminan: las fracciones continuas han sido estudiadas por los más grandes matemáticos, entre ellos Euler, Lagrange y también Galois. Nos adentramos en estas fracciones con denominadores extraños.
Consideremos la ecuación *x 2 + x – 1 = 0, para la que un cálculo muestra que el único número positivo que la satisface es (5−1)/2.
Esta ecuación equivale a x (x* + 1) = 1 y, por tanto, a x=1+x1.
Sustituyamos ahora la x del denominador por 1+x1, lo que da x=1+1+x11.
Nada impide repetir la operación una y otra vez, lo que sugiere que podemos escribir x como una fracción «que nunca termina»; hablamos entonces de fracción continua: