Consideremos la ecuación *x 2 + x – 1 = 0, para la que un cálculo muestra que el único número positivo que la satisface es (5−1)/2.\left( \sqrt{5} -1 \right)/2.
Esta ecuación equivale a x (x* + 1) = 1 y, por tanto, a x=11+x.x=\frac{1}{1+x}.
Sustituyamos ahora la x del denominador por 11+x,\frac{1}{1+x}, lo que da x=11+11+x.x=\frac{1}{1+\cfrac{1}{1+x}}.
Nada impide repetir la operación una y otra vez, lo que sugiere que podemos escribir x como una fracción «que nunca termina»; hablamos entonces de fracción continua:
x=11+11+11+11+⋯.x=\frac{1}{1+\cfrac{1}{1+\dfrac{1}{1+\cfrac{1}{1+\cdots}}}}.