Pero su principal riqueza reside en la cronología de la vida de Clairaut que ofrece. Basada en el sencillo principio de recoger todo detalle biográfico hallado en un documento de la época, impreso o manuscrito, tiene una precisión y unas dimensiones fuera de lo común. Como ejemplo elocuente, gracias a la contabilidad recientemente recuperada de la marquesa du Châtelet, sabemos que Clairaut comió pollo el 23 de junio de 1749. Los casi 7,5 millones de caracteres que la componen equivalen a una veintena de libros de 250 páginas. Desde hace poco, el sitio está alojado en la Academia de Ciencias.