Gabriel Cramer (1704-1752) nació en una familia de la élite intelectual y política de la República de Ginebra, conocida entonces como la «Roma protestante». Su padre, Jean-Isaac, y su abuelo, también llamado Gabriel, eran médicos y miembros activos de los Consejos de la República. Su hermano Jean, tres años mayor que él y profesor de Derecho, ocuparía el cargo de primer síndico, el más alto de la República.
Tras mostrar grandes aptitudes para los estudios en el Collège de Calvin y cursar después dos años complementarios de bellas letras (estudios literarios), ingresó, con apenas quince años, en la Academia de Ginebra (prestigioso centro de enseñanza superior fundado por Calvino en 1559) para estudiar filosofía y matemáticas. En 1722, a los dieciocho años, defendió unas tesis sobre el sonido (Dissertatio physico-mathematica de sono) bajo la presidencia de Étienne Jallabert (1658-1724), titular de una cátedra honoraria de matemáticas en la Academia antes de ocupar, desde 1713, la cátedra de filosofía. Gabriel Cramer era ya un joven de prometedoras capacidades, familiarizado con las ideas de René Descartes (1596-1650) e Isaac Newton (1643-1727).

Inicios como profesor de matemáticas en la Academia de Ginebra (1724)

A la muerte de Étienne Jallabert, en septiembre de 1723, se convocó un concurso para cubrir la vacante de la cátedra de filosofía. Se presentaron tres candidatos: Amédée de la Rive (1692-1763), un pastor de 31 años que finalmente sería elegido, y dos jóvenes amigos procedentes de grandes familias ginebrinas, de 19 y 20 años respectivamente: Gabriel Cramer y Jean-Louis Calandrini (1703-1758).