Estamos en 1744; tras haber dedicado todo su tiempo a la enseñanza de las matemáticas en la Academia de Ginebra y a la edición de las
Œuvres complètes de los hermanos Jean y Jacques Bernoulli (véase el artículo
« Itinerarios de un matemático ginebrino »), Gabriel Cramer retoma la redacción de su
Introduction à l’analyse des lignes courbes algébriques, que comenzó en 1740 (el libro no se publicará finalmente hasta 1750). Al hacerlo, enuncia dos resultados que le parecen evidentes: 1.º, una curva de grado
n queda definida por
n × (
n + 3) / 2 puntos y 2.º, dos curvas de grados
m y
n se cortan en
mn puntos (
véase el artículo
« Una contribución determinante al álgebra »). Así, una recta queda definida por 1 × (1 + 3) ⁄ 2 = 2 puntos, y dos rectas se cortan generalmente en 1 × 1 = 1 punto. Una cónica (curva algebraica de grado 2) queda determinada por 2 × (2 + 3) ⁄ 2 = 5 puntos, y dos cónicas —una parábola y una elipse, por ejemplo— se cortan generalmente en 2 × 2 = 4 puntos.