La denominación «cáncer» abarca todo tipo de proliferación celular anormalmente intensa dentro de un tejido del organismo, que termina formando un tumor. Se supone que todas las células cancerosas proceden de una única célula madre, alterada genéticamente, que se divide indefinidamente y de manera anárquica hasta poner en peligro la vida de la persona afectada. Según la O.M.S., el cáncer sería responsable de 15 millones de muertes al año, es decir, una cada dos segundos aproximadamente. En el lenguaje popular se le llama cangrejo, lo que, curiosamente, remite a su etimología. El padre de la medicina, Hipócrates (460–370 a. C.), al diagnosticar bultos —o tumores— en algunos pacientes, los llamó καρκινοι, cuyo significado primero es cangrejos. El médico romano Celso (hacia 30 a. C.-hacia 50 d. C.) tradujo el término por cancer, que significa, en efecto, cangrejo en latín. A la cancerología también se la denomina a veces oncología. El término ογκο (literalmente, masa) fue introducido por el médico Claudio Galeno (130–200) para designar cualquier bulto de aspecto maligno.
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Un tratamiento individualizado --------------------------------
El cáncer sigue causando numerosas muertes. Ante esta hecatombe, no existe una cura milagrosa. Desde hace décadas se han desarrollado diversos tipos de tratamientos. Se distinguen los tratamientos sistémicos, que actúan sobre el conjunto del organismo del paciente —como la quimioterapia, de la que nos ocuparemos a continuación—, y los tratamientos locorregionales, que tratan exclusivamente la zona tumoral infectada, como la cirugía o la radioterapia.